“Las historias de Adícora se las ha ido llevando la brisa, hijo. Y los poquitos viejos que quedan vivos para contarla no tienen ni la lucidez, ni a una generación de relevo joven que las quiera escuchar y mucho menos que las quiera contar”. Eso me decía, a la 1 de la tarde, bajo el sol tirano de Paraguaná, el señor Juan Augusto, un pescador oriundo de Adícora.
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Que si el nombre se debe a una mata, o que si se lo dieron a causa de una especie de halcón o zamuro ya extinto que surcó imponente la zona en algún momento… que si es una traducción directa del dialecto caquetío (la etnia indígena primigenia que hace siglos conquistó la aridez y el calor de Paraguaná y lo hizo su hogar) que significa “agua salada”… ya de eso nadie tiene seguridad.
Lo cierto es que ahora, en la perla la península de Paraguaná se encuentra este pueblo costeño en donde la brisa de sus playas es constante y en el que llegan anualmente miles de deportistas desde todos los lugares del planeta con la intención de desafiar el ímpetu de sus vientos mientras vuelan maniobrando por los aires sobre el mar.

Actualmente, los locales lo han bautizado como “El paraíso del viento” y, en comparación con muchas otras playas de Venezuela, Adícora continúa imbatible como una opción accesible para todos los turistas que buscan vacilar y encontrar un equilibrio sano entre la naturaleza y el deporte.
No hay coincidencias, la gente en Adícora hace que te enamores del pueblo. En su mayoría, son pescadores, artesanos y surfistas los que dominan el comercio de los alrededores y ensalzan esa vibra suave y alternativa que ha hecho que Adícora se convierta en la opción favorita de mochileros, parejas, familias, surfistas y artistas.
Los tambores, fiestas y mercados artesanales nunca faltan, pero lo que realmente la hace especial es una peculiaridad única: sus vientos alisios, sin importar la temporada, siempre te llevan y empujan hacia la orilla. Eso la convierte en un ecosistema seguro y perfecto para la práctica de deportes como kitesurf y windsurf.

Y a pesar de que estos dos deportes se puedan practicar en otros lugares de Venezuela como en la Isla de Margarita y Los Roques, es Adícora la playa recomendada para iniciarse y pulirse en estas disciplinas.
Sede de múltiples competencias nacionales e internacionales, Adícora, más allá de su privilegio geográfico y gracias a la organización de sus locales, se ha convertido en sinónimo de superación y en una muestra irrefutable del potencial turístico único y de calibre mundial que esconden las playas venezolanas.
Un legado deportivo con bases cada día más robustas y sólidas que ni siquiera los vientos imparables de uno de los lugares más áridos de nuestra geografía venezolana lograrán borrar con facilidad.